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Los tibetanos son un pueblo que habita en el Tíbet y en las zonas circundantes. Son una de las 56 étnias reconocidas oficialmente en la República Popular China, aunque en términos antropológicos significan más que un grupo étnico. Tras la invasión de China a Tíbet miles de tibetanos escaparon a países vecinos convirtiéndose en refugiados. Los países con mayor cantidad de refugiados tibetanos son India, Nepal y Bután. Los tibetanos también son mayoría en la región india de Ladakh.
  Los tibetanos se dividen en diferentes grupos, que incluyen a los shangri, nachan y hor, que se dividen a su vez en 51 subtribus. Cada una de ellas mantiene una identidad cultural propia aunque relacionada con las demás. Los tibetanos que habitan en la zona de la provincia de Kham son descendientes de los qiang aunque no se les considera parte de esta minoría. Los hor son descendientes de los mongoles.
EL BUDISMO TIBETANO
El budismo tibetano denominado también lamaísmo, comprende el budismo desarrollado en los Himalayas. También conocido como Vajrayana y budismo tántrico. Esta forma de budismo es seguida por el 6% de todos los budistas, siendo una de las escuelas budistas más practidas y es una de las mejores conocidas en Occidente. El budismo tibetano ó lamaísta es mayoritario en Bután, Mongolia, Ladakh (India) y Tíbet, así como hay importantes minorías budistas lamaístas en Sikkim (India), en Nepal y en las regiones de etnia mongol de Rusia como Buriatia, Kalmukia, Tuvá y Yakutia, y en Mongolia Interior (China). Básicamente, esta forma de budismo es la religión predominante de los pueblos mongoles y tibetanos, todos los cuales reconocen al Dalái Lama como su líder espiritual. Asociado a este tipo de budismo aparece el lamaísmo. En la clásica división del budismo entre monjes y laicos, los lamas tibetanos suponen una figura con relevancia no solo religiosa sino que fueron centro de la vida social y económica de Tíbet. En el Budismo tibetano existen cuatro grandes linajes principales y muchos otros menores. El linaje es muy importante en el budismo tibetano, ya que garantiza que las enseñanzas están vivas, es decir, que se han transmitido de docente a discípulo desde tiempos de Buda y que siempre se ha hecho de forma pura, realizando completamente su comprensión.
En el siglo VIII surge la escuela Nyingma o "de los Nyingmapas", también llamada "de los gorras rojas". Fundada en el S. VIII a partir del legado de los primeros introductores del budismo en el Tíbet. El maestro indio Padmasambhava fue el primero que según la tradición tibetana sometió a las deidades de la naturaleza del Tíbet y otras fuerzas, haciendo al budismo religión oficial. En el siglo IX apareció la tradición Kagyu (tradición oral) también conocida como gorras negras. Fundada por Gampopa, uno de los discipulos del santo y poeta tibetano Milarepa (1040-1123), a partir de las enseñanzas esotéricas y contemplativas derivadas de los mahasidas indios Tilopa y Naropa llevadas al Tibet por Marpa, el maestro de Milarepa.
La Escuela kagyu de los Karma Kagyu está dirigida por S.S. Karmapa. En el siglo XI surgió la escuela Sakya (denominada así por su monasterio de origen) fundada por Konchok Gyalpo. Sus principales maestros descienden de los primeros discípulos de los maestros indios Padmasambhava y Shantarakshita y procedían de una familia de las clases dirigentes, los Khön, de la región meridional de Tsang. En el siglo XIV y a raíz de la reforma espiritual de Lama Tsongkhapa —considerado una emanación del Buda de la Sabiduría, Manjushri—, nació a partir de la tradición kadampa la orden de los Gelug o Geluk-pa, llamados los gorros amarillos. Tsong Khapa (1357-1415) fue un renovador de las enseñanzas del gran maestro bengalí del S. XI, Atisha. Tsong Khapa hizo todos los esfuerzos posibles para aglutinar un enfoque más ortodoxo y agrupador de las enseñanzas del Tibet. En una geografía difícil en donde los monasterios a veces estaban muy separados y a menudo con escaso contacto frecuente, la escuela Gelug supuso históricamente la centralidad oficial del lamaísmo tibetano y de ella parten los esfuerzos y el carácter reformador, mientras que las otras escuelas se han especializado en retener y administrar su propio legado de enseñanzas. Las escuelas Gelug y Kagyu son las más extendidas en occidente. El Dalái Lama, líder poltítico del Tibet, tuvo que exiliarse en 1959 justo antes de la masacre del 10 de marzo. Los principales líderes de las diferentes escuelas le siguieron. El Karmapa, jefe espiritual de la Escuela Kagyupa de los Karma Kagyu, se exilió hace no demasiados años. Su Santidad Sakya Trizin, jefe espiritual sakyapa, también se encuentra en el exilio. Por otra parte los Dalai Lama durante la era anterior a 1950 prohibieron otras corrientes paralelas que pudiesen hacerle sombra.Después de su exilio dictaron la expulsión de todos los monjes pertenecientes a la rama del Dorje Shugde.
El Dalái Lama
Dalái Lama, del mongol dalaï, océano, y del tibetano lama (bla-ma), maestro espiritual o gurú, es el líder espiritual del lamaísmo ó budismo tibetano, líder político del pueblo tibetano antes de la invasión de China, y actual dirigente del Gobierno tibetano en el exilio. Traducido generalmente como "océano de sabiduría", este título fue forjado por el jefe mongol Genkhis Khan, al aceptar a Sönam Gyatso como maestro excepcional, alentando al pueblo mongol a la conversión al budismo vajrayana. Nótese que en este caso, dalay era la traducción de "Gyam-tsho" (Gyatso), el apellido de los Dalái Lamas. Los budistas tibetanos consideran que los Dalai Lamas son emanaciones del Buddha Avalokitesvara , aunque no es un maestro Buddha sino uno Bodhisattva, es al patrono del Tíbet y se cree que, tras su muerte, su conciencia sutil tarda un intervalo de cuarenta y nueve días, a lo sumo, para nacer de nuevo en un niño que ya desde su nacimiento puede dar señales de su carácter especial. Avalokitesvara es una deidad importante para el budismo tibetano y es considerado en las enseñanzas vajrayana como un buda. En cambio, para las enseñanzas mahayana es visto más bien como un bodhisattva de elevado nivel. Tras la muerte del Dalái Lama, el Panchen Lama se encarga de reconocer su reencarnación, o tulku (normalmente un niño) por estas señales, quien pasará a ser el nuevo Dalái Lama. A su vez, el Dalái Lama debe reconocer a la reencarnación del Panchen Lama tras la muerte de éste.
Tradicionalmente, el Dalái Lama ha sido el líder espiritual y temporal del Tíbet; Tenzin Gyatso, actualmente en el exilio, tras la ocupación y anexión forzada por parte de la China maoísta, ha abandonado la preeminencia política tradicional, y ha creado un Ministro presidente del Kashag (gabinete), elegido por sufragio universal. Si bien el Dalai Lama es el líder político tradicional del pueblo tibetano, también es el líder espiritual de todos los seguidores del lamaísmo ó budismo tibetano, tanto en los países de mayoría lamaísta como Mongolia o Bután, como entre las comunidades de budistas tibetanos de todo el mundo. Sin embargo, muchos países lamaístas como Bután y Mongolia también tienen líderes locales electos de forma similar al Dalai Lama y considerados la encarnación de deidades que representan parte de la estructura administrativa de todo el budismo tibetano a nivel mundial como es el caso del Je Khempo en Bután y del Jebtsundamba Khutuktu en el budismo mongol.
Cinco ritos tibetanos de la eterna juventud
A continuación os dejo estos sencillos ejercicios que que según los monjes del Himalaya ayudan a equilibrar las hormonas con lo que restablecen la juventud en el cuerpo.
Recomendaciones:
¿Cuántas Veces se ha de repetir cada ejercicio?
La primera semana deben repetirse tres veces. Durante cada semana que siga, aumenta en dos las repeticiones, hasta que llegues a hacerlas 21 veces. O sea: 1ª semana: 3 veces cada rito; 2ª semana: 5 veces cada rito; 3ª semana: 7 veces cada rito. En la 10ª semana los harás 21 veces. Si el primer rito (giros) te cuesta mucho hacerlo y lo haces menos que los demás, no te preocupes: Hazlo tantas veces como te sea posible sin sentirte muy mareado. Al final podrás hacerlo las 21 veces.
¿A qué hora del día se deben hacer estos ejercicios?
Cualquier hora es buena para hacerlos. Y hay quien los hace dos veces al día: por la mañana y por la noche. Pero no es necesario. Los puedes hacer a la hora que mejor te venga.
Rito número 1:
El Primer Rito es muy sencillo. Se realiza con el objetivo expreso de acelerar los vórtices. Los niños lo hacen constantemente cuando juegan. Todo lo que tienes que hacer es pararte erguido con los brazos extendidos hacia los lados del cuerpo (en cruz), de forma que queden en posición horizontal respecto al suelo. Luego gira hasta sentirte ligeramente mareado. Debes girar de izquierda a derecha, en el mismo sentido que las agujas de un reloj. Al principio, la mayoría de los adultos podrán girar sólo media docena de veces antes de sentirse muy mareados. Si consideras necesario sentarte o acostarte para recuperarte, hazlo. Así que los primeros días, deja de hacerlo cuando te sientas ligeramente mareado. Con el tiempo, a medida que vayas practicando los cinco ritos, irás haciendo más y más giros sintiendo menos mareo. También puedes hacer lo que hacen bailarines y patinadores artísticos para evitar el mareo: antes de empezar el primer giro, fija un punto exactamente frente a ti. Cuando empieces a hacer el primer giro, continúa con la vista fija en ese punto mientras te sea posible. Luego tendrás que perderlo de vista, para que la cabeza pueda girar con el resto del cuerpo. Haz girar la cabeza muy rápido y vuelve a enfocar el punto.
Rito número 2:
Tiéndete sobre el suelo boca arriba. Es mejor acostarse sobre una alfombra gruesa o sobre algún tipo de superficie acolchada. Completamente estirado sobre tu espalda, extiendes los brazos a lo largo del cuerpo, poniendo sobre el suelo las palmas de la mano, con los dedos bien unidos. Luego levantas la cabeza y aprietas la barbilla contra el pecho. Una vez hecho esto, levanta las piernas sin flexionar las rodillas hasta alcanzar la posición vertical. Puedes dejar que las piernas se deslicen hacia la cabeza, pero no dejes que se te doblen las rodillas. Entonces baja lentamente la cabeza y las piernas sin doblar las rodillas, hasta tocar el suelo. Deja que todos los músculos se te relajen, y luego repite el rito. Con cada repetición se debe establecer un ritmo de respiración. Aspira profundamente mientras levantas las piernas y la cabeza. Expira todo el aire mientras las bajas. Cuando estés en posición de relajación, continúa con este ritmo. Mientras más profundamente respires, mejor. Si al principio no eres capaz de mantener las piernas estiradas, deja doblar las rodillas lo que necesites. Pero esfuérzate por intentar estirarlas.
Rito número 3:
El Tercer rito debe practicarse inmediatamente después del segundo. También es muy sencillo. Todo lo que necesita hacer es ponerse de rodillas sobre el piso manteniendo el cuerpo erguido. Las manos deben ponerse sobre los músculos de los muslos. Entonces inclinas la cabeza y el cuello hacia delante, apretando la barbilla contra el pecho. Luego tiras de la cabeza y el cuello hacia atrás tanto como te sea posible, y al mismo tiempo te inclinas hacia atrás arqueando la columna, manteniendo las manos sobre los muslos. Después volverás a la posición original y comienzas el ejercicio nuevamente. Debes establecer también un ritmo de respiración: aspirarás profundamente cuando arquees la columna y expirarás cuando regreses a la posición original. La respiración profunda es la más beneficiosa, así que toma todo el aire que te permitan tus pulmones.
Rito número 4:
La primera vez que se practique este rito puede parecer muy difícil, pero al cabo de unos días será tan fácil como el resto. Primero, siéntate sobre el suelo con las piernas estiradas hacia delante, con una separación entre los pies de 12 pulgadas aproximadamente. Con el torso erguido, coloca las palmas de las manos sobre el suelo de manera que queden al lado de tus glúteos. Aprieta la barbilla contra el pecho. Luego echas la cabeza hacia atrás lo más posible, a la vez que levantas el cuerpo de manera que las rodillas se doblen mientras los brazos permanecen rectos. El torso quedará en línea recta con los muslos formando un plano horizontal con respecto al suelo. Los brazos y las piernas se mantendrán rectos, perpendiculares al suelo. Después tensa todos los músculos del cuerpo. Finalmente, relajas los músculos mientras vuelves a la posición original de sentado y descansas antes de repetir el ejercicio. Una vez más, la respiración es muy importante: aspira profundamente mientras levantes el cuerpo, contenla mientras tenses los músculos y expira completamente mientras bajas. Sigue al mismo ritmo cuando descanses entre repeticiones.
Rito número 5:
Coloca el cuerpo boca abajo y sostenlo con las palmas de las manos. Los dedos de los pies déjalos flexionados para hacer este ejercicio. Tanto las manos como los pies los debes colocar a cierta distancia entre sí. Los brazos y las piernas los mantendrás rectos. Comienza con los brazos perpendiculares al suelo y la columna arqueada de forma que el cuerpo quede flexionado. Tira de la cabeza hacia atrás lo más posible. Después flexionas el cuerpo a la altura de las caderas y lo colocas en forma de V invertida. Al mismo tiempo, echa la barbilla hacia delante oprimiéndola contra el pecho. Después vuelve a la posición original y repite el ejercicio. A finales de la primera semana, generalmente las personas consideran este rito uno de los más fáciles de hacer. Cuando lo dominas, dejas caer el cuerpo desde la posición alta hasta un punto muy próximo al suelo, sin llegar a tocarlo. Tensa los músculos un momento, tanto en la posición alta como en la baja. Sigue aplicando el mismo patrón de respiración. Aspira profundamente cuando levantes el cuerpo y exhala totalmente mientras lo bajas.
 
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